En el mundo
actual, convulsionado por conflictos y catástrofes, no es fácil
de-tener la marcha para ver hacia dónde nos dirigimos.
La comunidad
mundial de la que somos parte y en la que dependemos unos de otros
está tan atareada enfrentando crisis y tratando de encontrar
soluciones temporales que pierde de vista las metas fijadas. Sin
embargo, es esencial que hagamos una pausa para reflexionar y este
año, el Día Internacional de los Voluntarios nos brinda una
excelente oportunidad para hacerlo.
En la Cumbre del
Milenio celebrada en septiembre, los dirigentes del mundo entero
aprobaron una declaración en la que afirmaban que la libertad, la
igualdad de los individuos y los pueblos, la solidaridad, la
tolerancia, el respeto por la naturaleza y la responsabilidad común
eran seis valores fundamentales que debían caracterizar a las
relaciones internacionales en el siglo XXI. Sinceramente, confío en
que los gobiernos harán honor a los compromisos que han contraído en
apoyo de esos valores. Entre tanto, los millones de voluntarios que
trabajan en todo el mundo ya ponen plenamente en práctica esos
valores.

Los voluntarios
tienen la valentía de luchar por sus ideales y se dedican de cuerpo
y alma a prestar servicio a los demás. De este modo, dan esperanza a
los que reciben asistencia y pueden también darles la fortaleza
necesaria para superar sus dificultades. Su recompensa es la certeza
de que verdaderamente influyen en la vida de aquellos a quienes
ayudan. Su valor y dedicación deben ser un ejemplo que todos debemos
imitar.
Los voluntarios
pueden ayudar a transformar todas las sociedades en beneficio de
todos y cada uno de sus miembros. Sin embargo, para que esto ocurra,
es necesario que cada sociedad promueva el voluntariado como
actividad de reconocido valor y facilite el trabajo de los
voluntarios tanto en sus propios países como en el extranjero.
También debemos
explorar nuevas posibilidades de acción para los voluntarios. En mi
informe sobre el milenio, publicado hace unos meses, anuncié la
creación de un cuerpo de voluntarios que, en los países en
desarrollo, se ocuparía de proporcionar capacitación en el empleo y
la aplicación de la tecnología de la información en pro del
desarrollo humano. Mucho me complace comunicarles que unos 40
voluntarios se han incorporado al nuevo Servicio de Tecnología de la
Información de las Naciones Unidas (UNITeS) y ya han ocupado sus
puestos en países en desarrollo. Espero que muchos más participen en
esta empresa.
Los voluntarios
del UNITeS poseen las mismas cualidades que los 4.500 profesionales
que trabajan como voluntarios de las Naciones Unidas en sus
respectivos países o en el extranjero. Más de dos tercios de estos
voluntarios proceden de países en desarrollo y trabajan en Estados
vecinos o en otros países. Su labor es un verdadero exponente de la
cooperación Sur-Sur. Al igual que los incontables voluntarios que
trabajan en todo el mundo, tienen la capacidad de adaptación y la
flexibilidad requeridas para atender a las necesidades de los
vulnerables y los desfavorecidos en un mundo que evoluciona
rápidamente. A medida que se acelera el ritmo de la vida moderna,
necesitamos más y más voluntarios. Con ocasión de celebrarse el
primer Día Internacional de los Voluntarios y al comenzar el Año
Internacional de los Voluntarios en 2001, corresponde, pues, que
expresemos nuestro reconocimiento y gratitud por la extraordinaria
contribución de los voluntarios al bienestar de la sociedad y al
mejoramiento de las condiciones de vida en todo el mundo.
Kofi Annan,
Secretario General de las Naciones Unidas |